Cuento monocromatico

Me habia quedado sola en Buenos Aires despues de que mi compañero de ruta habia regresado a sus labores ... me senti sola un par de minutos en aquella inmensa ciudad impersonal que amenzaba con comerme viva en el anonimato. Regrese al hostal donde estaban las gitanitas españolas que acababa de conocer hace dos dias y eran lo mas familiar que habia en ese lugar para mi. Al tiempo que empinaban un fernet de cuneta parloteaban de una fiesta clandestina, llena de rastas , artesanos y demases en una casa que hacia las veces de central de jubilados en una tal calle Gallo... sin saber ni como llegar ni menos como volvernos parti tal cual con ellas... ahora empinando yo tambien animosamente el fernet con sabor a remedio... remedio para la soledad, pensé. La fauna era fiel a lo que ellas me explicaron... nada que me motivara efectivamente, teniendo en frente a un brasileño besucon que amenzaba con dejarle marcas de besos a toda mujer desprevenida y los bailarines freneticos descalzos apresure el paso de mi cerveza y comence a hacer lo que creo hago mejor... saque mi camara tratando de encontrarme en alguna imagen, tratando de encontrarme en ese lugar tan ajeno. Una pareja ocupaba una de las mesas que daban con la pared, una pareja diferente a las demas, quizas mas hermosos, quizas mejor vestidos... no se que los diferenciaba pero algo los hacia lucir distintos. El angulo que buscaba mi camara pedia a gritos una silla, sitio que robe cuando la mujer se levanto...previne al que crei era su hombre de que abandonaria el lugar cuando ella regresara, que tomaria tan solo una fotografia y me iria. El me dijo que ella solo era su compañera de trabajo , y deduje que podria quedarme con la silla mas tiempo del presupuestado... pero en ese momento, cuando lo mire a los ojos y su sonrisa alba encendia las luces dentro de ese antro humeante y sudoroso, supe que ya no solo deseaba quedarme con la silla de esa mujer. Me hablo de su vida y sus actuales rutinas... inquieto se ponia y sacaba sus lentes, quizas pensando en verse mas atractivo sin ellos...le pedi se los dejara... aunque no le conocia me parecia que dejaba de ser él mismo si se los sacaba...ademas, envuelto en una especie de aura de nicotina era mas guapo que cualquiera ( jamas crei que el humo de los cigarros pudiera provocar un efecto tan esteticamente correcto). Aparte de nuestras biografias express y de responder que haciamos alli sentados no recuerdo mucho...solo recuerdo como yo le miraba... como literalmente los ojos se me hacian de agua, como sentia que a traves de mi lente habia encontrado no solo mi sitio en ese lugar ajeno, sino mi sitio dentro del mundo ... en aquel minuto exacto y correcto, cual ecuacion matematica. Nos besamos con sabor a extrañeza y urgencia, con la urgencia del que sabe que pronto se prendera la luz, llegaria un taxi anunciando un final y jamas nunca nos volveriamos a ver. Me pidio me fuera con él... y como cual pelicula mal hecha dije : No. Que hacia mi madre interceptando mis pensamientos romantico-eroticos a las 3 de la mañana y estando a tantos kilometros de distancia? que hacia yo permitiendome interceptarme?... Pues bien...él se marcho, se marcho entre ese humo que le hacia parecer una vision, cerrandose tras su paso nuestro episodio de amor con sabor a copas de mas, llevandose no solo el telefono a donde llegaria a recordarle y lamentarme de" haberle arrojado tan lejos de mi cuerpo ". Me dejo alli sola sin esa luz que ilumino el breve espacio que compartimos y sin unos 300 gramos de vitalidad alojados en mi pecho... solo me quedaba su imagen en blanco y negro...no se si fue la opcion de mi camara o era los colores de su alma y el humo que invadian monocromaticamente la imagen... solo esa imagen me daban la certeza de que todo habia sido cierto. En cuanto me convenci de ello me levante para darle alcance, y preguntarle si aún seguia en pie su invitación, pues la duda de comprobar si él era el productor de todas las sensaciones de esa noche ( o el fernet de cuneta...) eran mas fuertes que mis reacciones moralistas y esta duda no me dejarian en paz por mucho tiempo...quizas unos 50 años. Fue en ese instante en que comprendi que mas rapida que la velocidad con que cambio de opinion era su paso... no le halle por ningun sitio, y alli en la vereda me quede sentada lamentandome haberle perdido

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